Ya sé que siempre digo lo mismo, y por dios que siempre pienso que cumpliré, porque la verdad sea dicha, mientras actualizo, lo paso tan bien que siempre creo tendré el tiempo, el ánimo, la historia, el texto y el habito de hacerlo, pero no es así, aunque ahora que lo pienso, creo que perfectamente podría hacerlo por las noches (me refiero a actualizar el blog), no hablo de hacerlo todos los días pero si una vez a la semana o al menos una vez al mes que seguro es poco pero ya superaría la media. En fin, esta vez actualizo para mostrarle la historia ganadora del concurso que hicimos entre octubre y diciembre del año pasado (ya sé que suena a una eternidad pero son apenas un par de meses) con motivo de nuestro aniversario número 2 de la tienda. Quisimos que nuestras amigas y clientas compartieran con nosotras alguna experiencia entretenida, amorosa, graciosa que les haya ocurrido mientras llevaban puesto un Bozza. La sorpresa fue muy grata y recibimos muchos relatos, no cientos ( nisiquiera mas de dos docenas), pero más de lo que esperábamos, por lo que aquí aprovecho de agradecer su empatía y su lindo ánimo de querer participar de este “juego” por llamarla de algún modo, que nos inventamos para premiarlas a ustedes, primaron los relatos amorosos, historias de amor y vestidos de la suerte, cosa que me pone bien contento el corazón ( soy una mujer fasil de emocionar, ya lo saben). He de confesar que No fue sencillo, porque cada vez que llegaba una historia, esa era mi favorita y me emocionaba un montón, jajaja en serio, no se rían, pero luego pedí ayuda y arme una suerte de jurado, necesita objetividad “soy la que hizo esos vestidos” !!!… y bueno sin más preámbulo les dejo con la ganadora, quien ademas incluyo una canción que pide por favor cliquear en alguna parte de la historia, también incluyo una foto de su:
¡Bozza todo terreno!
Comienzo a redactar en mi mente las mejores opciones para compartirles esta historia, sin dejar al descubierto mis “pajaroneos”. Es un poco difícil si quiero ser honesta… pues aquí voy, todo sea por tomarse las cosas con humor y ganarme un Bozza!
Tuve un encuentro cultural en la ciudad de La Serena, el cual concluyo con una reunión en lo alto más alto del Valle del Elqui, en Pisco Elqui y bueno me prepare para ello con una buena exposición y mi buen vestido, ese vestido con el cual te sientes equilibrada, que te da el carácter de “ni tan arreglada ni tan desarreglada”, “ni tan de día ni tan de noche” etc. Etc. Etc. Y todos esos etcéteras que nos hacen probarnos una tenida tras otra.
Acordé con un amigo para que me pasara a buscar en La Serena y nos fuéramos al sitio del encuentro. Tocan el timbre, salgo, y ambos en una pausa interrogativa nos miramos como desorientados, yo por su atuendo y el por el mio. Para acercarlos a la escena les describo: El: pantalones de cuero, botas, chaqueta con protección para el tórax y codos, guantes de cuero, gafas, casco y a un costado la tremenda Harley Davidson. Yo: Zapatitos, carterita, vestido, y gafas de sol. Y aquí vino su pregunta: ¿Tu piensas ir así? Y yo para no admitir que estaba desubicada con la situación y porque el tiempo nos apremiaba y simplemente porque mi espontaneidad a veces me juega malas pasadas, respondí muy convincente: SI! Súbitamente me acordé que este modelo Bozza tiene un cierre atrás (los cierres me dan suerte), corrí a buscar mi chaquetita de cuero ecológico que para esta instancia no servía mucho pero me daba estilo, así que me subí el cierre de la chaqueta, me subí el cierre del vestido, me puse el casco, gafas, guantes y me subí a la moto! En esta parte de la historia les agradezco que pinchen el link.
Y comenzó la aventura para mí, que en mi humilde experiencia motoquera solo contaban unos paseos en scooter. No se ni que modelo es como para que puedan imaginar el suceso, pero yo estaba sentada detrás en mayor altura que el conductor, afirmada de unas simples manillas, y sintiendo que la cabeza me pesaba el doble con el casco, tragando viento como loca, y balanceándome según las curvas, y que en este camino son muchas, hacia la derecha y a la izquierda, a muchos kilómetros por hora; tenía miedo, lo reconozco! pero un miedo que se disfruta, poco a poco comencé a divertirme, y cada vez que pasaban otros motoqueros por la ruta yo les miraba con un aire familiar, como queriendo ser del grupo, ellos se hacen ademanes, se saludan, se tocan la bocina, y yo empecé a saludar también, cada vez me sentía más confiada y cuando venia a mi mente la sensación de fragilidad, cada vez que me preguntaba ¿y el cinturón de seguridad? O miraba que a mi alrededor no había nada que nos cubriera, el viento me limpiaba y sentía que hemos nacido para ser salvajes!
Llegamos al destino custodiados por los cielos más azules y limpios que he visto y que existen, me baje de la moto, me saque todo el atuendo motoquero, y entré al salón, aun con la sensación de volar presente en mi sonrisa y con mi compañero Bozza todo terreno!
por Angela Zamorano.
pd: en breve subiremos las menciones honrosas



























